Pasos en falso es mucho más que un libro de relatos; tampoco es, exactamente, una serie de historias que se entrelazan. Se trata de un correlato de personajes que van pasando de un texto a otro siguiendo un hilo invisible de relaciones interpersonales. También son mucho más que una forma de descubrir como la historia de cada uno de los personajes le une al siguiente. María Sanz Casares ha realizado con ellos un ejercicio de introspección con precisión casi cirujana. ¿Seríamos capaces cada uno de nosotros de reconocer las causas intrínsecas de nuestras propias acciones, las razones profundas que nos impulsan a comportarnos de una u otra manera ante una situación dada, a expresar el verdadero alcance de las razones que nos incitan a mantener uno u otro tipo de relación interpersonal con otra persona? Creo, más bien, que cada uno de nosotros actuamos siempre por impulso, aunque esté basado en las razones que nos ofrece nuestro propio bagaje interior e interiorizado. Sabemos lo que es, pero no logramos identificarlo ni describirlo. Para hacer algo así hay que situarse fuera del plano personal, extracorpóreo, casi astral, observándose a uno mismo con la profunda abstracción con la que María Sanz analiza a sus personajes, desde una distancia que le permite diseccionar con rayana exactitud las razones de sus comportamientos, haciendo aflorar sus más preclaros sentimientos y ofreciéndonos una serie de matices que no hubiésemos podido conocer ni con una autoconfesión de cada uno de ellos, de sus pasos en falso. Por cierto, que de esta manera consigue María Sanz que los lectores podamos conocer a un mismo personaje desde dos mentalidades y ópticas diferentes: la que ofrecen dos personajes distintos de un tercero. Resulta revelador comprobar como una misma persona puede ser para uno de los protagonistas la causa de un amor incondicional, devocional, inconfesable y eterno y, al mismo tiempo, constituir un lastre, un pesado limo, una presencia anodina que anula la energía vital de otro personaje. ¿Cuál es la auténtica? Estoy segura de que cada lector sabrá poner en esas precisas y preciosas descripciones de personas y situaciones con la calidad literaria con la que nos obsequia María Sanz Casares, una mirada propia y distinta que le haga disfrutar más de cada relato. Un libro totalmente recomendable.